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jueves, 17 de mayo de 2012

Recomendación: 'El filete clónico'

Filetes a la parrilla. | PDPhoto.org
La Noche Temática sacó hace unos días un reportaje alemán llamado 'El filete clónico'. En él se exponen datos bastante curiosos con respecto a la clonación de animales para su uso en alimentación.

Por una parte, recoge testimonios de granjeros y veterinarios norteamericanos que apoyan la clonación para este fin. Un carnicero de Kansas asegura que no hay ninguna diferencia de sabor entre la carne de un clon y la de un animal no clonado ya que lo único que diferencia su carne es el tipo de alimentación que éste haya tenido.

Además, aparece un matrimonio de ancianos multimillonarios que clonó a su perro cuando murió porque querían seguir disfrutando del cariño y felicidad que su mascota les proporcionaba. El capricho les costó 155.000 dólares.

En Alemania la clonación sólo se utiliza en investigación -ya sea terapéutica o alimentaria-. El reportaje recoge testimonios de investigadores, autoridades, cocineros... y salvo un investigador que no tiene tantas dudas con respecto al filete clónico, el resto no parecen estar de acuerdo con él.

Pero el quid de la cuestión está en el control que se tiene de los animales clonados. En EEUU la carne clonada no se diferencia de ninguna forma de la normal en las estanterías de los supermercados. Es más, en el reportaje aseguran que se puede comprar por internet esperma de toro clonado y que Argentina y Brasil ya producen animales de esta forma, por lo que es de suponer que ya estén exportando estas carnes.

Se puede ver aquí.

viernes, 23 de marzo de 2012

Recomendación: 'El Bulli, historia de un sueño'

La recomendación de esta semana es 'El Bulli, historia de un sueño', una serie de documentales sobre el restaurante que Ferran Adrià colocó en la cima de la gastronomía mundial. La serie no es nueva, tiene por lo menos un año y medio, y los diez reportajes -nueve capítulos más un catálogo- se pueden ver en la web de RTVE.

La primera frase que se le oye decir a Adrià al empezar la serie es: "Lo primero que tenemos que hacer es aprender a hablar los científicos y los cocineros". Mi felicitación a los editores de este reportaje. Desde el primer momento en que empezaron a salir en los medios las fotos de los platos de este restaurante, me dio la impresión de que había un farmacéutico entre los fogones. Lo que Adrià llama caviar de distintos sabores -y cuyo origen no está en ningún tipo de pescado-, no son más que pelets o pellets. Los platos desestructurados son distintas pomadas, emulsiones y cremas superpuestas que permanecen separadas por diferencias de densidad. Y así un montón de ejemplos más.

Resulta curioso que El Bulli naciera en 1963 como un chiringuito de playa. Entonces lo regentaban Hans y Marketta Schilling, un matrimonio alemán que estaban enamorados de la cala Montjoi, en Rosas. Fue evolucionando y se incorporó un cocinero francés, Juan-Louis Neichel, que ganó la primera estrella Michelín. En 1984 llegó Ferran Adrià y se convirtió en chef al año siguiente. Lo que viene después es más conocido: ha sido el primer restaurante con un departamento de I+D, ha ofrecido alimentos cocinados de formas novedosas y presentaciones distintas y absolutamente creativas -tanto por la vajilla como por la comida- y ha conseguido tres estrellas Michelín (el máximo), numerosos premios y distinciones.

Por sus fogones han pasado algunos de los mejores chefs del mundo: Sergi Arola, Andoni Luis Aduriz, Jose Andrés, Joan Roca... De hecho, tras estar considerado durante cuatro años seguidos como el mejor restaurante del mundo, El Bulli fue relevado de este primer puesto por Noma, un establecimiento regentado por uno de sus pupilos: el danés René Redzepi.

Si estáis interesados en ver directamente las formas de cocinar de El Bulli más que en el camino recorrido hasta llegar ahí, os recomiendo empezar a ver los capítulos en orden inverso, es decir, comenzando por el capítulo 9.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Tarta de zanahoria

Hace tres años empecé un máster en el que conocí a personas muy especiales. Aurora era una de ellas. De vez en cuando nos preparaba una tarta de zanahoria deliciosa sin más razón que la de alegrarnos el día. La receta se la había dado un amigo suyo de Malta, y a éste se la había pasado su abuela. 

Aurora se volvió a su país después de 7 años en España y con ella se llevó la receta. Al parecer, el cuaderno que la contenía se perdió por el camino. 

Yo no soy muy golosa -salvo por el chocolate, que me pierde- pero recuerdo esa tarta como una de las mejores que he comido en mi vida. Sin embargo, los esfuerzos para conseguir la receta hasta ahora han sido en vano.

Así que como dice el dicho, "si la montaña no va a Mahoma, Mahoma va a la montaña". Con el recuerdo de esa tarta, me dispuse a conseguir la receta. Partiendo de una que encontré en internet de una escuela de cocina y que me salió mala-mala (mi madre decía que al menos se podía tomar con el café :-)  ) fui variando ingredientes y proporciones hasta encontrar una que se parece mucho a esa tarta que tenemos en la memoria los amigos de Aurora.

Hoy y después de muchos intentos, he querido compartir mi receta para que la disfrute quien quiera. Ahí va:



TARTA DE ZANAHORIA DE MJ




INGREDIENTES:
·         Bizcocho de zanahoria: 4 huevos, 150 g. de azúcar, 150 g. de zanahoria (en Mercadona venden paquetes de zanahoria rallada), 75 g de una mezcla de aceite de girasol y mantequilla (más abajo te explico), 150 g de harina, 1 cucharadita colmada de levadura Royal o un poco más, una pizca de sal, 1 cucharadita de canela en polvo, 15 nueces peladas y troceadas.
·         Glaseado: 250 g. de queso Philadelphia light, 125 g. de azúcar glas, 50 g. de mantequilla.

MODO DE HACERLO:
1.    Pelar las nueces y trocearlas.
2.    Pelar y rallar la zanahoria. Si has comprado la de Mercadona, pícala un poco más para que queden trocitos de 1cm como mucho, sobre todo si vas a hacerlo como magdalenas o “cupcakes”.
3.    Enciende el horno para que se vaya calentando y ponlo a 170-200ºC.
4.    En un vaso normal (duralex) pones un trozo de mantequilla y lo fundes en el microondas a baja temperatura (para que luego no fría el huevo de la masa). Cuando lo sacas del microondas le añades aceite de girasol hasta la mitad del vaso o un poco menos. Lo bates con una cuchara o tenedor para homogeneizar.
5.    Batir los huevos con el azúcar hasta que tengan punto de relieve.
6.    Añadir la zanahoria picadita y la mezcla de aceite y mantequilla.
7.    Incorporar la harina tamizada preferiblemente, si no, poco a poco mientras mezclas.
8.    Añadir la levadura, la sal y la canela.
9.    Por último, añadir las nueces troceadas.
10.  Rellenar un molde engrasado y enharinado o con papel de horno (mejor) para que no se pegue. También puedes hacerlo en uno de silicona. El molde no debe ser demasiado grande. Yo utilizo uno estrecho y hondo. Si lo quieres hacer en plan “cupcake”, separa los papeles de las magdalenas y hecha una cucharada sopera grande (no cucharón) de masa en cada uno. No te pases echando masa en los papelillos porque se desborda dentro del horno J
11.  Lo metes al horno ya caliente y en cuanto veas que ha subido la masa, pincha con una aguja de punto para ver si está hecho por dentro. En cuanto pinches por varios sitios y la aguja salga limpia, ya está!! Con el horno caliente no tarda mucho y las magdalenas tardan menos que la tarta.
12.  Sacar y dejar enfriar.

Glaseado: Derretir la mantequilla como antes, en el microondas y a baja temperatura, y mezclar con el queso Philadelphia light. Yo utilizo un bote de plástico de la batidora pero lo bato con un tenedor para ir aplastando el queso –un día utilicé queso Hacendado y lo batí con batidora y no me quedó bien, estaba demasiado líquido, lo que no sé es si fue por el queso o la batidora-. Una vez que ya está bien mezclado añadir el azúcar glas -arriba he puesto 125 g aunque yo lo voy echando a ojo-, y batir con el tenedor hasta obtener una pomada homogénea.

Ahora puedes hacer dos cosas: Poner el glaseado encima o no. Te explico: El bizcocho se conserva mejor fuera de la nevera, pues dentro se queda un poco duro. Sin embargo, el glaseado sí que necesita nevera. Si no lo montas, puedes ir montándolo según te lo vayas comiendo y así el bizcocho siempre estará tierno. 

Pero si lo montas todo porque es para un cumple o una celebración especial mételo en la nevera. En ese caso, puedes cortar el bizcocho por la mitad y poner parte del glaseado entre medias y el resto en la superficie. Lo puedes decorar con fideos de chocolate o confeti de azúcar. Imaginación al poder!!!

Bon appétit!
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